Archivo de la categoría: Difusión de la Psicologia

La Teoría de la Mente

Estas caminando por la playa al atardecer cuando de repente pasa un chico corriendo a toda velocidad. El chico está haciendo ejercicio y se le ve notablemente sudado, de modo que te quedas un rato mirando como sigue corriendo hasta que, por mala suerte, se tropieza y se cae al suelo. Empieza a gritar de dolor y se sujeta su tobillo muy fuertemente. Ante esta situación no dudas ni un instante: rápidamente te diriges a ayudar al pobre corredor. ¿Qué es lo que acaba de ocurrir?

Pues que hemos deducido que el corredor se ha hecho daño en el tobillo al caer y hemos ido a socorrer-lo porque creemos que necesita ayuda. ¿Qué pasaría si no tuviésemos la capacidad de hacer este razonamiento? ¿Cómo hemos podido deducir que esa persona se ha hecho daño? ¿Qué nos impulsa a pensar que ese chico puede necesitar ayuda?  Precisamente de eso, queridos lectores de CienciaPoliticamenteIncorrecta, trataremos en este post. En esta ocasión hablaremos de una de las teorías que más han influenciado la psicología de las relaciones sociales: la Teoría de la Mente.

La Teoría de la Mente es una expresión que utilizamos para definir la capacidad de poner-se en el sitio de otra persona, de imaginar-se que piensa y que siente, así como entender y anticipar-se a su comportamiento. Es lo que, coloquialmente, entendemos como “la capacidad de leer la mente”. Esta capacidad nos permite identificar y explicar las intenciones que hay detrás del lenguaje o la conducta de una persona (por ejemplo, en el uso de las metáforas o las ironías).

La capacidad de comprender los estados mentales de las otras personas se adquiere de forma natural y espontánea alrededor de los 5 años de edad siempre y cuando el niño/a haya recibido la estimulación adecuada a lo largo de su vida y que no tenga ningún problema o dificultad en su neurodesarrollo (test de la falsa creencia de Sally y Ann). En este sentido, des de la niñez desarrollamos en mayor o menor medida las habilidades de teoría de la mente (a excepción de ciertos trastornos o condiciones que tienen una afectación en esta capacidad).

La Teoría de la Mente nos permite deducir intenciones ocultas en el lenguaje,
como la ironía o los sarcasmos.

Tener una teoría de la mente nos proporciona un mecanismo preparado para entender el comportamiento social. Podríamos predecir que si a una persona no tiene una teoría de la mente, es decir, si a una persona tuviera una “ceguera” ante la existencia de estados mentales, el mundo social resultaría bastante caótico. En el peor de los casos, esta incapacidad podría llevar a la persona a tener poca o nula interacción social con otras personas, no porque carezcan de interés social sino porque tienen una dificultad tan elevada en mantener estas relaciones sociales que terminan por evitar-las.

 

Un alto porcentaje del pensamiento humano parece estar dedicado a la comprensión y explicación de nuestros propios estados mentales y de los otros (Baron-Cohen, 1995)

Hemos entendido que es la teoría de la mente y de que nos sirve. Pero… ¿qué nos pasa cuando tenemos un problema de habilidades mentalistas? Pues el científico Baron-Cohen (1999) destaco las siguientes afectaciones a las funciones sociales y comunicativas ante un déficit de lectura mental:

  • Falta de sensibilidad hacia los sentimientos de otras personas
  • Incapacidad para tener en cuenta lo que otra persona sabe
  • Incapacidad para hacer amigos “leyendo” y respondiendo a intenciones
  • Incapacidad para “leer” el nivel de interés del oyente por nuestra conversación
  • Incapacidad para detectar el sentido figurado de la frase de un hablante
  • Incapacidad para anticipar lo que otra persona podría pensar
  • Incapacidad para comprender malentendidos
  • Incapacidad para engañar o comprender el engaño
  • Incapacidad para comprender las razones que subyacen a las acciones
  • Incapacidad para comprender reglas no escritas o convenciones
  • Incapacidad para engañar o comprender el engaño

Así pues, las habilidades sociales asociadas a la teoría de la mente resultan imprescindibles para una buena adaptación a un entorno social, ya sea simple (entre dos personas) o complejo (las relaciones de masas). En este sentido, no podemos finalizar este post sin citar las implicaciones de esta teoría en el autismo. La Teoría de la Mente, junto a otras como las disfunciones ejecutivas, explica  la mayor parte de las conductas extrañas que presentan las personas con autismo y una mayor comprensión de las deficiencias mentalistas del autismo puede ayudar a profesionales y familiares a mejorar algunas de estas conductas.

¡Ahora llega tu turno! ¿Crees que las habilidades mentalistas son realmente tan importantes para la comunicación? ¿Cómo podrías potenciar nuestras propias habilidades mentalistas? No dudes en participar, preguntar cualquier cosa y en dejar tu comentario.

Muchas gracias y hasta la próxima

Jaume J.

 

Materiales consultados

  • Simon Baron-Cohen, Autismo y Síndrome de Asperger, Alianza Editorial, S.A Madrid, 2016
  • Isabel Paula, La Ansiedad en el Autismo, Alianza Editorial, S.A Madrid, 2015, 2017
  • Domingo Gómez, B. y Palomares Ruiz, A.: “La necesidad de nuevas estrategias metodológicas en la educación inclusiva del alumnado autista”, en ENSAYOS, Revista de la Facultad de Educación de Albacete, Nº 28, 2013. (Enlace web: http://www.revista.uclm.es/index.php/ensayos ‐ )
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Teoría de la disfunción ejecutiva

¿Qué son las funciones ejecutivas?

Las funciones ejecutivas son un constructo en el que se acogen muchas y diferentes funciones, como las habilidades de planificación, memoria de trabajo, inhibición y control de impulsos, cambio de foco atencional, flexibilidad y autorregulación de la acción, entre otras. Esto pues, las funciones ejecutivas se entienden como un cúmulo de procesos componentes que trabajan conjuntamente relacionadas con la organización de la acción y del pensamiento.

Los problemas internos son el resultado de la representación mental de actividades creativas y conflictos de interacción social, comunicativos, afectivos y motivacionales nuevos y repetidos. (Papazian te al). Los problemas externos son el resultado de la interacción entre el individuo y su entorno. La meta de las funciones ejecutivas es solucionar estos problemas de una manera eficaz y aceptable para la persona y la sociedad’. (Tirapu- Ustárroz).

Las funciones ejecutivas, históricamente, se han situado en el lóbulo frontal del cerebro, y más específicamente en el córtex prefrontal, donde parece situarse el ‘lugar de mando’ que organiza y coordina, obviamente, con la amplia interconexión de otras muchas regiones encefálicas (la corteza de asociación posterior, la corteza premotora, los ganglios basales, el tálamo, el hipotálamo, el hipocampo, la amígdala, la corteza cingulada, los núcleos del tallo cerebral y el cerebelo). La adquisición de las funciones ejecutivas se inicia de manera temprana en el desarrollo (aproximadamente desde el año de edad) y se desarrolla lentamente, con dos picos a los 4 y a los 18 años; después se estabiliza y declina en la vejez.

El aumento de volumen del córtex prefrontal es lento hasta la edad de 8 años, rápido entre los 8 y los 14 años y, de ahora en adelante, se estabiliza hasta adquirir los valores del adulto hacia los 18 años. Las funciones ejecutivas están alteradas en pacientes con daño adquirido en los lóbulos frontales y en un amplio rango de trastornos del desarrollo que se relacionan con déficit congénitos en los lóbulos frontales.

Una disfunción ejecutiva dificulta a la persona traer una vida independiente y tener un comportamiento consistente, pues afecta a funciones de orden superior como la toma de decisiones, las habilidades mentalistas, la resolución de problemas, la regulación emocional, la generalización de los aprendizajes, la adaptación a situaciones imprevistas y nuevas, etc., que son indispensables para funcionar de manera socialmente adaptada.

Las funciones ejecutivas trabajan conjuntamente para organizar nuestro pensamientos

Afectaciones relacionadas a una disfunción ejecutiva

Al tener una disfunción ejecutiva, las personas con autismo suelen presentar los siguientes problemas:

  • Problemas de planificación: Las personas con autismo (niños, adolescentes y adultos) presentan déficit de planificación comparados con personas de desarrollo normal y con personas con otros trastornos que no se asocian a discapacitado intelectual
  • Problemas de flexibilidad cognitiva: hacen referencia a la habilidad para cambiar a un pensamiento o acción diferente en función de los cambios que ocurren en las situaciones o contextos. Las estereotipias, la rigidez e inflexibilidad cognitiva y conductual, la insistencia en la invariancia ambiental, los rituales y rutinas, las ecolàlies son los indicadores conductuales más íntimamente relacionados con las funciones ejecutivas. Una flexibilidad cognitiva pobre se caracteriza también por dificultades en la regulación y modulación de los actos motores.
  • Problemas de inhibición de respuesta: la inhibición de acciones no deseadas que se están ejecutante o la inhibición de comportamientos prepotentes son uno de los procesos mentales imprescindibles para la regulación y el control del comportamiento, su flexibilidad y adaptación. La alteración de estos procesos de inhibición puede convertirse en el sustrato psicológico del comportamiento repetitivo y estereotipado, y el deseo de invariancia de las personas con TEA. Si la persona no es capaz de inhibir pensamientos o acciones antes o durante el ejercicio de una actividad, tenderá a la rigidez y la persistencia, como si no fuera propietaria de su capacidad para parar y dirigir su conducta en otra tarea.
  • Problemas en habilidades mentalistas: entendemos habilidades mentalistas como esta capacidad que tenemos las personas de atribuir estados mentales y emocionales a los otros, poder anticipar sus comportamientos, sus intenciones, intuir o saber aquello que los motiva; en definitiva, leer sus mentes. Esta habilidad mentalista es imprescindible para sobrevivir en el mundo social, para relacionarnos, tener amigos, convivir con la familia, coordinarnos con otras personas, cooperar con otros, engañarlos, enfrentarnos a ellos, competir, disfrutar de una relación, etc.

A pesar de que los problemas en las habilidades mentalistas se explican mejor gracias a la Teoría de la Mente, el cierto es que  requieren de procesos cognitivos relacionados con las funciones ejecutivas,  de forma que no pueden atribuirse únicamente a la inferencia de los estados mentales y emocionales de los otros.

Las funciones ejecutivas como teoría explicativa de la conducta TEA

No podíamos finalizar un post acerca de la teoría de las funciones ejecutivas sin antes mencionar su gran aplicabilidad en el tratamiento del trastorno del espectro autista.

Recordemos que el trastorno del espectro autista (TEA) es el término que se utiliza para dar cuenta de las diferentes manifestaciones de gravedad del autismo; es un trastorno del neurodesarollo que se caracteriza por alteraciones cualitativas en la interacción social recíproca y en la comunicación, y por la presencia de conductas repetitivas e intereses restringidos.

Para entender y adaptar mejor a las personas autista, se han creado múltiples teorías para facilitar su terapia y dos de las más conocidas son, por un lado, la hipótesis del déficit en teoría de la mente (que trataremos más adelante en este blog) y, por otro lado, la teoría de la disfunción ejecutiva, indicando que esta teoría ha tenido un gran impacto a la hora de comprender a nivel psicológico un montón de procesos cognitivos y mentales imprescindibles para poder seguir con nuestro día a día.

Materiales consultados:

  • Simon Baron-Cohen, Autismo y Síndrome de Asperger, Alianza Editorial, S.A Madrid, 2016
  • Martos-Pérez J, Paula-Pérez I. Una aproximación a las funciones ejecutivas en el trastorno del espectro autista. Rev Neurol 2011; 52 (Supl 1): S147-53.
  • Martos-Pérez Intervención educativa en autismo desde una perspectiva psicológica REV NEUROL 2005; 40 (Supl 1): S177-S180
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La creatividad

Actualmente el panorama económico está cambiando: las empresas no solo buscan gente competente con perfiles altamente formados, con sus estudios y experiencias, sino que también están empezando a valorar las capacidades y las habilidades personales del individuo… y una de las habilidades que más en auge están es la creatividad. Es curioso ¿verdad? Que algo tan abstracto, tan subjetivo, este ganando peso en la selección del personal en las empresas más importantes del mundo.

Y si ahora yo te preguntara ¿sabes que es la creatividad?…  ¿Sabrías que responder?

Las estadísticas dicen que solo 3 de cada 10 personas adultas sabrían responder correctamente y que solo 2 de cada 10 adultos se consideran personas creativas… así que, hablemos de la creatividad.

 

La creatividad como capacidad psicológica

Antes de nada, debemos hacer una aclaración: la creatividad no se enmarca exclusivamente en el ámbito de las artes, sino que en nuestra vida cotidiana. Todo el mundo puede ser creativo si se educa.

Todos los estudios señalan de forma consistente que la creatividad es una capacidad cognitiva presente en todos los hombres y mujeres que no solo involucra funciones intelectuales como análisis, síntesis, razonamiento y reflexión; sino que también interviene de manera importante el campo de la afectividad, la intuición y la apertura a la experiencia (es por este motivo que las empresas están cada vez más interesadas en buscar futuros empleados con un perfil creativo).

Es una forma de pensar cuyo resultado son productos, sean de la naturaleza que sean (artefactos, instrumentos, pintura, ideas), y que tienen a la vez novedad (originalidad, divergente, no previsto, inesperado, antes no existente, desconocido, inédito) y valor (utilidad en su contexto o sociedad, no basta un cambio o una diferencia sino se añade algo superior a lo anterior). Implica la redefinición del planteamiento del problema, para asociar ideas o conceptos,  y así dar lugar a algo nuevo y original, nuevas soluciones.

Algunos rasgos de la personalidad comúnmente presentes en las personas creativas són:

  • Tienen amplitud de consciencia, se sienten capaces de retener lo que han observado y recordar experiencias vividas.
  • De pequeños imitan y tienen interés para aprender y descubrir cosas.
  • Les interesa una gran variedad de proyectos, actividades, ideas y experiencias.
  • Están motivados, entusiasmados, concentrados en la tasca que realizan.
  • Proponen procedimientos fuera de lo considerado común, inusuales.
  • Tienen la habilidad de ver las cosas con nuevos puntos de vista y con una perspectiva más amplia.
  • No son rígidos y aceptan otros puntos de vista.
  • Son sensibles a los problemas, quieren resolverlos y son flexibles a la hora de buscar soluciones (diferentes procedimientos y enfoques)
  • Muchas veces utilizan el humor.
  • Se dan cuenta de las asociaciones y las relaciones de causa-efecto.
  • Tendencia a captar las percepciones irreales y tratar de manera fantástica e imaginativa las tascas.
  • Dar respuestas y comportamientos poco convencionales.
  • Buena imaginación, pensar metafóricamente, flexibilidad, capacidad de tomar decisiones, suportar la novedad, independencia de juicio, pensamiento lógico, encontrar el orden en el caos.
  • Cuestionar las normas, utilizar el conocimiento viejo como base del nuevo, comunicación no verbal i estar alerta y abierto a la novedad.
  • Destreza estética que les permite reconocer los problemas.
  • Curiosidad y perseverancia.
  • Hacerse preguntas y estar abierto a nuevas experiencias.
  • Motivación extrínseca, querer conseguir grandes retos.
  • Tendencia a jugar con las ideas.
  • Valorar la originalidad y la creatividad.
  • Tolerancia a la ambigüedad.
  • Tener autocrítica pero confianza en uno mismo. (Ser crítico en general)

Ser creativo implica ser observador cuidadoso, cuestionador permanente, generador de respuestas, capaz de analizar y verse a sí mismo y el entorno de manera diferente y siempre renovada. Se arriscan, se comprometen, deciden buscar ideas, formas i propuestas nuevas, en cierta manera desafían lo establecido. Ante tantas ventajas, es normal que las empresas se interesen en personas con alta creatividad ¿verdad?

Así terminamos con este post introductorio acerca de la creatividad.  En otros post hablaremos con más profundidad sobre las fases del proceso creativo y los indicadores de la creatividad, además de exponer algunos de sus principales autores.

Referencias

Torre S. y Violant, V. (2003). Creatividad aplicada. Barcelona: PPU/Autores

Marin, R. (1984). La creatividad. Barcelona: Ediciones CEAC.

Chacón Araya, Y. (2005). Una revisión crítica del concepto de creatividad. Universidad de Costa Rica: Revista de actualidades investigativas en educación.

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¡Deja que fluya!

¿Has notado alguna vez que viajas sobre una nube? ¿Nunca te ha pasado que disfrutas tanto de una actividad que en ese momento no existe nada más que el presente? ¿Conoces esa sensación en que notas que todo te va a salir bien? Ese bienestar, en el que el tiempo parece que vaya a cámara lenta, pero en verdad ha pasado más de dos horas… ¿Has vivido nunca  ese momento en el que rindes en el trabajo a niveles increíbles pero al mismo tiempo sientes una calma y una tranquilidad enormes?

Se trata de un estado mental en el cual una persona está completamente inmersa en la actividad que ejecuta. El psicólogo Mihály Csíkszentmihályi, en 1975, describió este estado como flow (fluir/fluido) y se caracteriza por ser un sentimiento de enfocar la energía, de total implicación con la tarea, y de éxito en la realización de la actividad.

La teoría de Csikszentmihalyi ha ido cogiendo peso dentro de la psicología hasta el punto en el que, hoy en día, es considerada una de las principales teorías sobre el comportamiento humano y la motivación personal. Es por este motivo que se suele utilizar como estrategia de aprendizaje y de entrenamiento para el desarrollo de uno o más talentos, tanto en el ámbito individual como el de los trabajos en grupo.

Hablemos claro: ¿Qué es una situación de flujo? Principalmente, se trata de un momento de trabajo y lucidez en el que hay:

    • Una situación de reto o desafío.
    • Una focalización de la atención en la acción.
    • Unas metas claras.
    • Una retroalimentación sobre la acción.
    • Unos sentimientos de control.
    • Despreocupación sobre uno mismo.

 

Os dejamos un video en el que él mismo nos explica parte de la teoría del Flow

 

En un momento de flow, somos capaces de vivir plenamente en ese momento, llenándonos de satisfacción. Pero no nos engañemos: aunque sea un momento genial y no nos demos cuenta, nos estamos esforzado enormemente en dicha actividad y eso se traduce en que vayamos aumentado progresivamente nuestra pericia, que a su vez, es la causante de que tengamos sensación de confianza y control sobre aquello en lo que estamos trabajado.

Sabiendo todo esto, lo interesante seria que fuésemos capaces de poder entrar en un estado de fluir a voluntad, según más nos convenga. Así que… ¿Cómo lo hacemos para poder generar este momento de flow?

Pues la verdad es que estos momentos de fluidez no se pueden componer a voluntad, ya que aparecen/desaparecen en función de tu propio estado anímico. No obstante, sí que hay una serie de características que suelen favorecer y predisponer la aparición de un estado de fluidez. Según Csikszentmihalyi, los componentes que predisponen a generar  una experiencia de flujo son los siguientes:

a) La actividad debe de suponer un desafío: si la actividad es demasiado sencilla, el usuario se aburrirá y pondrá punto y final a la actividad antes de lograr el objetivo deseado.

b) La actividad no debe ser demasiado complicada. Tiene que ser una habilidad accesible. Poner el listón demasiado alto termina por producir frustración/estrés en el usuario

Debemos buscar el equilibrio entre el nivel de desafío y el nivel de habilidad del que disponemos

 c) Las metas deben estar diseñadas de manera más clara posible. Así, el usuario las percibirá con facilidad e identificará que los objetivos son alcanzables.
d) Es necesario que el usuario reciba un feedback que le ayude a identificar sus logros y sus derrotas, a la vez, la información aportada por el usuario servirá para identificar posibles mejoras en las estrategias de ejecución.

En cualquier de los casos, al cuerpo le gusta entrar en estado de fluidez, ya que le generar algunos efectos sensoriales y perceptivos que son agradables. Uno de sus grandes efectos es la fusión de la acción y la conciencia, donde la conciencia se reduce a la actividad y se termina desarrollando de manera automática, sin pensar en ella. Otro de sus efectos es la distorsión del sentido del tiempo, donde la entrega y la motivación con la que el usuario desempeña la actividad hacen que pierda el control del tiempo que está invirtiendo en dicha actividad.  Incluso puede llegar a haber una pérdida de la autoconciencia, cuándo el usuario logra sumergirse en la experiencia y se olvida del entorno para centrarse únicamente en la actividad que esta desarrollando con absoluta dedicación y total motivación.

Así que ya lo sabes, entrar en un estado de flow es beneficioso para la psique y el aprendizaje. Cuando llegues a este estado ¡deja que fluya!

 

Referencias

http://www.wonnova.com/blog/la-teoria-del-flujo-o-como-hacer-que-el-usuario-no-se-aburra-201211

http://reme.uji.es/articulos/agxfee4470103100/texto.html

http://www.crecimientopositivo.es/portal/teoria-de-la-experiencia-optima-o-flow

http://www.iepp.es/es/teoria-del-flow.html

http://www.eduardpunset.es/418/charlas-con/la-felicidad-es-un-estado-de-flujo

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¿Por qué somos curiosos?

¡Aaaah la curiosidad! Mucha gente piensa  que es algo que se debe a la personalidad de cada uno… pero ¿y si todos tuviésemos una predisposición hacía ella?

La curiosidad es la intención de descubrir algo que uno no conoce. Dicha voluntad suele enfocarse a cosas que a la persona no le afectan o que, supuestamente, no le tendrían que importar. Suele considerarse que la curiosidad constituye una conducta natural, compartida por el ser humano y los animales. En el caso de las personas, entran en juego diversos factores psicológicos y emocionales que llevan a un individuo a la búsqueda de información para saciar su interés por ciertos datos o para confirmar alguna creencia. Gracias a la curiosidad, las personas interactúan con otros sujetos y con el entorno en general.

¿Y si todos nacemos curiosos por naturaleza?

Al ser algo tan básico, las personas siempre hemos tenido interés en indagar de dónde viene la curiosidad, que es lo que la genera y mantiene, así como de qué modo nos afecta y regula nuestro comportamiento. Y es, a raíz de esto, que encontraron el gen de la curiosidad.

Antes de centrarnos en la investigación del gen y en sus descubrimientos, hace falta poner un poco de contextos teórico. Como ciencia biológica y social, la psicología sigue la las corrientes de pensamiento basadas en la epigenética, donde el entorno y su adaptación a él modifica parte de la expresión final de los caracteres del genoma. Así pues, aunque en este post nos centraremos en los efectos biológicos del gen, siempre partimos del postulado teórico en el que todos tenemos este gen pero lo manifestamos de distintos modos y con diferente intensidad según nuestras vivencias y experiencias personales. Aclarado esto, vamos a centrarnos en el gen de la curiosidad.

En 1999, cuatro científicos de UC Irvine publicaron un artículo titulado “La migración de la población y la variación de la dopamina D4 receptor (DRD4): Las frecuencias de alelos Alrededor del Mundo “, que exploró los patrones de migración y la distribución de la reserva genética en los seres humanos prehistóricos. Originalmente estaban investigando los vínculos entre el receptor de dopamina (DRD4) y el Trastorno por Déficit de Atención pero mientras realizaban el estudio descubrieron otra correlación: la gente con los genes DRD4 poseen una tendencia natural a la búsqueda de emociones y a la exploración de nuevos entornos, además de favorecer los aprendizajes en edades tempranas.

Algunos años más tarde David Dobbs hizo su propia investigación/revisión del artículo de UC Irvine, encontrando nuevos datos interesantes a tener en cuenta, hasta el punto de llamarlo “el gen del viaje”. Por lo visto, en la especie humana, el gen DRD4 puede presentar una pequeña mutación llamada 7R que provoca una potenciación de sus efectos. Hace que las personas  se vuelvan más propensas a tomar riesgos, aumentado sus ganas de explorar nuevos lugares, descubrir y generar nuevas relaciones sociales, experimentar nuevas sensaciones (nuevos sabores, nuevas culturas, probar drogas, etc.), incrementar la aproximación hacía el sexo contrario, etc. Se calcula que, aunque esté presente en todas las personas,  sólo el 20% de la población tiene altos niveles de DRD4 7r en su mapa genético.

gen1

El R7 vendria a ser una mutación en la parte del gen responsable del DRD4

En conclusión, este gen parece tener la capacidad de regular químicamente el nivel de curiosidad de las personas y de activar en mayor o menor medida la sensibilidad a los estímulos externos, de modo que la pasión por los cambios, por la exploración de nuevas metas o el interés hacia cosas distintas parece ser obra de este gen.

Referencias en castellano

http://www.amazings.com/ciencia/noticias/070607b.html

http://www.clarin.com/buena-vida/salud/viajeros-natos-escrito-ADN_0_1315668652.html

http://www.minutouno.com/notas/33211-encontraron-un-gen-la-curiosidad-pajaros-cantores

http://definicion.de/curiosidad/

 

Referencias en inglés

http://elitedaily.com/life/culture/wanderlust-gene-people-born-travel/953464/

http://news.bitofnews.com/the-wanderlust-gene-why-some-people-are-born-to-travel-all-over-the-world/

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Los celos no son amor

Hace poco fue San Valentín y aunque se trata de un evento cultural como cualquier otro de nuestra sociedad, hemos querido aprovechar esta fecha como excusa para sacar el tema de los celos y cuestionar algunas de sus ideas preconcebidas. ¿El motivo? Hay tantas tonterías por internet sobre este tema que hace inevitable que haga acto de presencia por el blog.

En otros sitios y culturas del mundo no lo sé a ciencia cierta, pero al menos en España los celos no son solo culturalmente aceptados sino que incluso a veces se perciben y de valoran de forma positiva, como si tener celos hacia alguien fuera una especie de acto romántico. Craso error. Y en este artículo explicaremos el porqué.

Los celos suelen estan culturamente aceptados como muestra de afecto

Antes que nada, aclaremos una cosa ¿que son los celos? El psicólogo Eugene Mathes lo definen como “una respuesta emocional que surge cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera como propio.” Además, afirma que  “Comúnmente se denomina así a la sospecha o inquietud ante la posibilidad de que la persona amada preste atención en favor de otra. También se conoce así al sentimiento de envidia hacia el éxito o posesión de otra persona.” (1991)

Sentir celos no es amor, no es apego; es más bien una protección territorial hacia algo u alguien que consideramos de nuestra propia pertinencia y que, por lógica, cuándo alguien se interesa en esta posesión emerge como una amenaza potencial que nos lo puede quitar para siempre. Esto nos permite comprender como funcionan los celos y también como nos afectan.

Así pues, los celos nacen del miedo a la perdida, ante la posibilidad de perder aquello que tienes. Los celos, en este sentido, son un mecanismo de defensa interesante ya que nos generan preocupación y atención para defender aquello que tiene valor por nosotros… aunque hay un gran pero: la pareja no es un objeto, es una persona.

Aquí radica, el gran problema de los celos. Cuando nos enamoramos de otra persona, esta nos corresponde y formamos una pareja lo hacemos por elección personal, porque nosotros hemos elegido voluntariamente compartir nuestras emociones y nuestros proyectos personales. Los celos pueden ser sanos cuando lo que se demanda es algo que se debe hacer sobre una base de igualdad en la pareja; nos ayudan a recordar que esta persona especial para nosotros puede perder-se en cualquier momento y que debemos cuidarla para que quiera seguir a nuestro lado. Sin embargo, acudir a este tipo de conductas suele reflejar carencias personales muy profundas.

Aunque ambos miembros estén juntos formando una pareja, continúan siendo seres individuales con ideas, pensamientos y conductas propias ajenas a nuestras decisiones, de modo que cuando sentimos celos hacia el miembro de nuestra pareja no estamos haciendo una acción de protección hacia ella: estamos sintiendo miedo.

Tenemos miedo de que se vaya con otro, miedo a la perdida, de que nos abandone, de que nos podamos quedar solos. En otras palabras: tenemos miedo de no ser lo suficientemente buenos para él/ella, lo que demuestra que a menudo las personas celosas tienen como base problemas de autoestima y de auto concepto. Ante una situación así, la persona celosa suele pagar sus problemas emocionales hacia persona objeto del celo, atrapándola en una red de circunstancias opresivas como privarla de la libertad (controlar el móvil, las redes sociales, obligar-la a ir vestida de una determinada manera, etc.), aislarla, seguirla al trabajo, revisar sus relaciones externas (decidir con quién sale y con quien no), buscar una evidencia de traición para extremar la culpa, etc.

Aclaremos una cosa: sentir celos no nos convierte en monstruos. De hecho, es un sentimiento que tiene una base universal  en todas las culturas y que todos hemos sentido (o sentiremos) en algún momento de nuestra vida. La cuestión radica en cómo sentimos estos celos y la cuantidad de veces que lo hacemos; sentir celos de tu pareja, de forma puntual y breve puede llegar incluso a ser adaptativo (no será amor, pero nos hace recordar lo importante que es para nosotros nuestra pareja). Sin embargo, sentir que el otro es mejor y ser incapaz de desconectar de este miedo a la pérdida es altamente desagradable para ambos miembros de la pareja (además de que suele desembocar en problemas de comunicación y de confianza).

En conclusión: ya basta de idealizar los celos. Cuando uno o ambos miembros de la pareja sienten celos no es una muestra de cariño y pasión, sino temor de modo que lo mejor siempre es hablar de estos miedos y resolver el origen de esta situación… que el amor es mucho más que esto y las parejas felices siempre están fuera de los celos.

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¿Cómo creamos los recuerdos?

Los recuerdos y las memorias son un tema recurrente en las películas, series e incluso los libros. Y no es para menos, al fin y al cabo, nuestros recuerdos son nuestras experiencias, nuestros aprendizajes, nuestros vínculos, nuestra identidad.

Un tema tan fascinante como la memoria siempre ha llamado la atención al ser humano y precisamente por eso tenemos muchos datos e investigaciones científicas documentadas sobre este tema. En este post intentaremos arrogar un poco de luz al tema de los recuerdos, como funcionan y como los creamos.

Dori recomienda en este post. Por algo será ¿verdad? 

A modo de resumen muy breve, podemos decir que la memoria es la capacidad para recordar mientras que el recuerdo es el material que se almacena en la memoria, de modo que antes de empezar sería importante saber cómo se crean los recuerdos.

Los recuerdos se crean a partir de nuestras vivencias en interacción con el entorno: todo empieza con un estímulo (de la naturaleza que sea) que es captado por uno de nuestros sentidos e integrado a nuestro cerebro. Una vez allí, el estímulo va de un área del cerebro a otro hasta que es procesado e integrado en la memoria. Finalmente, cuando el estimulo ya ha cambiado y se ha convertido en recuerdo, es cuando somos capaces de evocar y experimentar el recuerdo como tal.

Por ejemplo: ahora mismo, que estas delante de la pantalla del ordenador, el estímulo “texto en la pantalla” está siendo captado por tus ojos, entrado al cerebro a través del nervio ocular y del lóbulo occipital hasta llegar en el área de la memoria, de modo que se está creando a toda velocidad un recuerdo sobre esta lectura.

El material científico de este post se sostiene en los modelos de almacenamiento y transferencia de Atkinson y Shiffrin

Para poder hacer todos estos pasos, la capacidad de crear recuerdos y de recordar se suele dividir en 4 grandes secciones:

  • Memoria sensorial: se concentra en nuestros propios sentidos y es la más breve de todas (apenas segundos). Se trata de la memoria que tienen partes y órganos de nuestro cuerpo para captar y retener los estímulos del exterior justo el tiempo necesario para poder enviar esta información a las áreas de la memoria de corto plazo que hay en el cerebro. Los mayores ejemplos de memoria sensorial son la memoria icónica y la memoria ecoica.
  • Memoria a corto plazo: esta memoria seria la que conocemos coloquialmente como “recuerdos”. La memoria a corto plazo es un área donde los estímulos se mueven de modo bidireccional, es decir, donde entran estímulos nuevos (des de la memoria sensorial) y salen estímulos viejos (des de la memoria a largo plazo). Es gracias a la memoria de corto plazo que tenemos memoria, ya que es la encargada de procesar e integrar todos los estímulos que provienen del exterior. Al mismo tiempo, tiene conexiones con las secciones de largo plazo, de manera que también somos capaces de recordar aquellos datos más antiguos y longevos.Es en la memoria de corto plazo que tenemos la capacidad de recordar voluntariamente. También es una de las áreas más importantes para el aprendizaje, ya que es en esta memoria donde aprendemos cualquier cosa que nos pasa por el cerebro (ya sea bueno o malo). La memoria a corto plazo tiene una duración de entre 30 y 90 segundos, aunque este intervalo se puede aumentar gracias a la repetición de dicha información.
  • Memoria a largo plazo: esta sección es el gran almacén de información que tiene nuestro cuerpo. Todas las memorias, recuerdos, datos, experiencias, etc. se almacenan aquí y cualquier información que nos dure más de 90 segundos forma parte de la memoria de largo plazo.Esta memoria es la que nos da la capacidad de acordarnos ya que, cuando tenemos que recordar lo que sea, la memoria de largo plazo envía la señal del recuerdo a la memoria de corto plazo y somos capaces de recordar dicha información.  A su vez, todas aquellas actividades de las que actuamos de forma automática (andar, ir en bicicleta, nadar, conducir, etc.) también son habilidades que están almacenadas en la memoria de largo plazo, lo único que “no pensamos en como lo hacemos porque nos sale solos” es, simplemente, porque la información no pasa por la memoria de corto plazo, sino que va directamente al musculo responsable de dicha acción.
  • Memoria emocional: esta es la memoria más profunda y es prácticamente imposible perder un recuerdo que haya quedado guardado en la memoria emocional. Algunos científicos la ven como parte de la memoria de largo plazo pero, a mi juicio, ambas tienen suficientes diferencias como para entenderlas como dos blocs de la memoria distintos ya que se tratan de las conexiones neuronales que están alrededor de la amígdala; es un tipo de memoria que ignora todo lo que hemos contado hasta ahora y que trabaja de un modo especial.La memoria emocional, tal y como dice su nombre, son recuerdos con una enorme carga emocional. Es una vivencia especialmente fuerte, que nos marca de por vida,  que nos sigue allá a donde vamos: es un recuerdo que se vive a través de la emoción que sentimos en el momento que lo vivimos, sin importar si aquella emoción es positiva o negativa. A menudo no somos del todo conscientes de tener estos recuerdos pero son prácticamente imborrables.Esta memoria no tiene por qué tener un recuerdo episódico y visual del mismo, ni tampoco tiene porque ser lógico… incluso puede que no seamos capaces de “recordarlo” como tal, ya que a veces no pueden llegar a la memoria de corto plazo. Pero precisamente por esto son los recuerdos más fuertes que tenemos y son los que, en gran medida, construyen nuestra identidad persona y nuestra personalidad. Los traumas emocionales y las fobias, por ejemplo, suelen tener por origen un recuerdo guardado en nuestra memoria emocional.

Soy consciente de que me dejo otras partes de la memoria que son altamente relevantes, como la memoria episódica, la memoria semántica o la memoria declarativa,  pero en este post me quería centrar en la construcción “orgánica” de los recuerdos y si también me pongo a explicar estos otros tipos el texto se vuelve demasiado largo.

En el futuro no solo hablaremos de estas memorias, sino que también trataremos de las falsas memoria, de los déjà vu o la pérdida del recuerdo, que son temas altamente interesantes pero que sin una mínima base teórica no se pueden entender.

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Hay que hablar de la muerte

Cuando publique el post La muerte en nuestra sociedad algunos lectores me comentaron que era un tema interesante y que había escrito un contenido  atrayente, pero que había intentado tocar demasiada información, que había conceptos (como los tipos de muerte o sus impactos psicológicos) que precisaban de un análisis más completo. Es por este motivo que hoy os presento este nuevo post; vamos a hablar de la muerte.

La muerte, como concepción, es tan compleja que la podemos diferenciar entre tres grandes tipos:

  • La muerte social: es la que hace referencia a aquellos que están apartados de la sociedad y son considerados muertos por el resto de gente (ejemplo: enfermos terminales en centros hospitalarios).
  • La muerte psicológica: que hace referencia a aquellos que han perdido la conciencia sobre sí mismos (ejemplo: coma irreversible).
  • La muerte física o existencial: que hace referencia a aquellos que no viven porque han perdido sus funciones vitales (su cuerpo ha dejado de funcionar).

Independientemente del tipo de muerte del que estemos tratando, lo cierto es que a nivel social, la muerte es un tema tabú estrictamente ligado a la negación de este proceso natural que nos afecta a todos por igual.

¿Cómo reaccionamos ante la muerte? ¿Qué sentimos cuando nos acercamos a ella?  La muerte nos afecta de distinto modo en función del estadio vital en la que nos toca vivirla; no vivimos la muerte del mismo modo cuándo somos niños que cuando somos adultos. Esto es vital para poder comprender nuestras conductas ante este fenómeno, ya que la muerte puede ser vivida de dos maneras: como propia muerte o como muerte del otro.

Ante la propia muerte, a no ser que la persona en cuestión haya tenido un accidente o esté sufriendo de una enfermedad terminal (hablaremos de ellos más tarde), prácticamente siempre estaremos hablando de una etapa de nuestras vidas que nos relaciona especialmente con la muerte: la vejez -“Morir de viejo”-. En esta etapa, la muerte toma un significado diferente para el individuo ya que sabe que le queda poco tiempo de vida y pasa mucho tiempo reflexionando su propio final, de modo que en la ancianidad hay una mayor aceptación de la muerte.

Suele dedicar gran parte de sus esfuerzos en buscar una muerte apacible, digna y rodeada de las personas estimadas (busca significado a su muerte). La actitud de aceptación que tiene el anciano hacia la muerte está justificada por varios motivos entre los que destacamos el distanciamiento con el estilo de vida y la cultura de su contexto, su día a día no tiene productividad, disminución de capacidades físicas y la sensación de llegar al final del camino porque ya han hecho su vida. Aun con todo, cada persona tiene varias formas de afrontamiento a su propio fin según las experiencias y vivencias de cada uno, de modo que su acercamiento siempre resulta diferente, subjetivo e individual.

Por otra parte, la pérdida de otra persona suele iniciar un proceso de duelo. Este está estrictamente relacionado con la pérdida de un ser querido y es un proceso que ocurre en todas las personas al menos una vez en la vida. Se suele dividir en las famosas etapas de Wysocki y Averill (1990):

  • Shock: el individuo se siente aturdido y cree que la situación es irreal. En este periodo es común la apatía, la paralización y una escasa manifestación de emociones, incapaz de asimilar lo que acaba de pasar.
  • Protesta y añoranza: en este periodo se reconoce la pérdida de la persona pero no se acepta. A nivel de conducto es un período estresante y se dedica a recordar los momentos de felicidad que había vivido con esa persona.
  • Desorganización y desesperación: Se empieza a aceptar la pérdida y eres consciente de que no podrás recuperarla pero persiste su recuerdo. Se despierta emociones como la desesperación, vergüenza, culpabilidad, furia, etc.
  • Desarraigo, reorganización y recuperación: Finalmente se acepta de forma definitiva la muerte del ser querido, se superpone a la situación de duelo y el individuo desarrolla nuevas formas de ver y vivir en el mundo.

 

Fases del duelo según Wysocki-Averill

 

Finalmente hablaremos de la fase terminal de la vida, muy vinculada a la muerte en los centros institucionalizados, como hospitales o geriátricos. Este concepto explica a todas aquellas personas que mueren por enfermedad crónica. Una probable explicación de la trayectoria emocional del moribundo está explicada por Kúbler-Ross (1969) y su teoría de etapas; la respuesta inicial del paciente es la negación seguida por la fase de la ira y por un corto momento de negociación, después de tener una negociación fallida entra en depresión hasta que se llega a la aceptación final de la muerte (la propia autora reconoce que no todos los enfermos pasan por estas fases).

 

Fases del duelo según Kúbler-Ross

La fase terminal de la vida en estos centros a sufrido una deshumanización progresiva de la muerte ya que los médicos el enfermo terminal es “un número más ” (no establecen vínculo emocional) y la familia, que confía en el médico, le suaviza la realidad al familiar enfermo haciendo que la muerte sea enmascarada. Es interesante recalcar que esta actitud es un claro reflejo de la negación social que tenemos para con la muerte.

Para finalizar el tema de la muerte, concluiremos diciendo que la muerte forma parte del proceso natural de vivir. Es lógico tenerle miedo, pero es seguro afirmar que si la normalizáramos y la integrásemos más dentro de nuestro propio ciclo vital, nos sería mucho más fácil aceptarla.

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Un poco de Psicologia Positiva

Se están terminando las fiestas de navidad y para estas fechas siempre es agradable tener lecturas atractivas, alegres, que nos llenen de ilusiones y de esperanzas. Es por esto que esta vez trataremos sobre la psicología positiva.

¿Y qué es la psicología positiva? A menudo, cuando se hace referencia a este término se tiende a interpretar como alguna nueva corriente de filosofía espiritual o un nuevo método milagroso de autoayuda. Sin embargo, la psicología positiva no es sino una rama de la psicología, que, con la misma rigurosidad científica, focaliza su atención en un campo de investigación e interés a las cualidades y características positivas humanas. La cuestión está en que las personas no somos únicamente síntomas y problemas; es por esto que la psicología positiva proponer un modelo de trabajo distinto.

El nombre de Psicología Positiva no quiere decir que la otra psicología sea negativa: simplemente se hace énfasis en actitudes y emociones positivas, centrándose en las estrategias, los recursos individuales y las fortalezas que todas las personas tienen presentes. A diferencia de los programas tradicionales que tienden a focalizar su atención en los trastornos, la psicología positiva focaliza su atención en el crecimiento personal para mejorar el bienestar del individuo.

La importancia de la psicología positiva radica en que es un campo dedicado al mejoramiento de la calidad de vida, que es el punto central de la psicología positiva, ya que teniendo un estilo de vida sano incrementamos las probabilidades de ser saludables física y psicológicamente.

Así pues, la Terapia Positiva es un método innovador y eficaz en el tratamiento del malestar psicológico. Incluso a hoy en día, los profesionales suelen centrar los esfuerzos en  reducir o eliminar aquello que generaba malestar y desadaptación mediante la psicoterapia.

La definición de este término de Psicología Positiva quedará mucho más amplia al ir hablando de sus temáticas y de sus técnicas, que como puede apreciarse, apuntan a una psicología de la prevención y de promoción de comportamientos, emociones y pensamientos positivos. Miremos pues esta serie de temas y técnicas:

Son muchas las estrategias que nos permiten regular nuestro comportamiento, pero el principal en psicología es el autocontrol, el cual nos permite desechar comportamientos y actitudes nocivas para nuestra salud.

Hay elementos propios de la terapia positiva, más allá del autocontrol, que se pueden practicar por uno mismo/a sin necesidad de terapia ni profesional: simplemente, fijarnos en estos elementos y practicarlos por nuestra cuenta. Aquí os dejo algunos de los principales:

  • El perdón como recurso psicológico: saber pedir perdón o perdonarse a uno mismo
  • Autoestima: quererse, apreciar-se y respetar-se a uno mismo es básico para garantizar nuestra propia calidad de vida
  • Incrementar la resiliencia: adaptarse a las situaciones que nos son duras confiando en que las superaremos
  • Emociones positivas: el buen humor, sentir y vivir con emociones positivas alarga nuestras vidas y las llena de significado
  • Inteligencia emocional: notar que sentimos, identificarlo e integrarlo dentro de nuestro ser
  • Motivación: sentir ganas de progresar, de aceptar retos y llegar a unos objetivos nos hace crecer y progresar. Y, para lograrlo, siempre necesitamos estar llenos de motivación
  • Asumir riesgos: salir del área de confort, experimentar con nuevas experiencias
  • Fomentar la asertividad: ser capaz de decir lo que sientes sin imponer tu criterio y sin avergonzarte
  • Aprecie lo positivo: agradecer aquellas acciones y situaciones que té hacen feliz
  • Vea el fracaso como enseñanza: vivir un error como un fracaso nos suele haces sentir culpable, inútiles. En vez de ello, lo mejor siempre es aprender de nuestros fallos hasta lograr el éxito
  • Hacer ejercicio: nos mantiene saludables, activa nuestro sistema inmunitario y secreta los neurotransmisores de la relajación y la felicidad
  • Guiarme por el “quiero” o “deseo” y no por el “debería“: si no haces lo que quieres… ¿quién lo va a hacer por ti? Estamos demasiado acostumbrados a hacer lo correcto; igual, de vez en cuando, deberíamos permitirnos el lujo de “hacer lo que me dé la gana”, realizar actividades placenteras que nos llenan y nos hacen sentir bien

Así que ya sabéis: si queréis lograr los objetivos de vuestras listas de inicio de años o tenéis algunos retos en mente que queréis cumplir si o si… practicad un poco de psicología positiva.

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¿Realmente usamos solamente un 10% de nuestra mente?

Des de hace unos años se ha puesto de moda lo de medir el uso “real” que hacemos de nuestro cerebro. Hemos llegado a un punto en el que nos señalan, de forma constante, que solamente usamos alrededor de un 10% de nuestra capacidad cerebral y que, con entrenamiento o con drogas químicas de alto rendimiento, podríamos expandir nuestra inteligencia hasta horizontes más lejanos (“si somos así de listos usando solamente un 10% de nuestras capacidades… ¿hasta dónde podríamos llegar si llegásemos a usar un 50%?).

A raíz de esta propaganda mediática, que podemos observar desde videojuegos y cómics (como los de Brain Training) hasta en telenovelas y cine (como el caso de Lucy), hemos empezado a creer en estos dato y lo hemos ido integrando como una verdad inalterable: realmente solo usamos un 10% de nuestro cerebro y, a medida que vamos progresando y aprendiendo en esta vida, este % va aumentando.

Nada más lejos de la realidad. ¡Siempre usamos el 100% de nuestro cerebro! Y en este post vamos a argumentar el por qué.

Antes que nada, debemos dejar claro qué es la mente. Tal y como ya habíamos comentado en el cerebro y sus lóbulos, nuestra mente es mucho más que lo que tenemos dentro del cráneo. Las ramificaciones neuronales que salen por nuestra columna vertebral y que se extienden a lo largo y ancho de nuestro cuerpo también cuentan como parte de nuestra mente (este hecho se puede observar fácilmente ante casos como los del dolor fantasma o en algunas paraplejias), así como nuestro cerebelo, el bulbo raquítico, las neuronas intramusculares, etc. En resumen: nuestra mente y nuestra inteligencia no es ni depende únicamente de nuestro cerebro.

Segundo, nuestra mente e inteligencia funcionan tanto a nivel consciente como a nivel Inconsciente. Que nosotros no estemos usando voluntariamente algunas áreas de nuestro cerebro o de nuestra mente no implica que no lo estemos utilizando. ¿Qué quizás en este mismo instante estas dándole la orden al corazón para que siga latiendo? ¿Cuándo es la última vez que diste la orden a tus pulmones para que volvieran a respirar?

Ahora mismo, mientras estas leyendo esto, hay activadas las áreas de la comprensión verbal escrita, el área de memoria por el vocabulario y los recuerdo que estas asociando a este texto y también el área de visión ocular que te está permitiendo leer estas palabras… y todo esto lo hace de forma automática, sin que tu des una orden explícita para hacerlo. Y mientras lo hace, estamos usando el 100% de las capacidades que tiene nuestro cuerpo para poder realizar dicha tarea.

Y finalmente, el tercer argumento, que a nuestro juicio es el más importante.

Todas las estructuras neuronales y sus conexiones (y, por generalización, nuestra mente) son muy costosas de mantener a nivel energético. Para seguir en funcionamiento y para garantizar su buen uso, las neuronas consumen enormes cantidades de glucosa; de hecho,  se calcula que alrededor del 40% de lo que comemos diariamente es usado, a modo de combustible, por todas las neuronas del cuerpo.

El cuerpo prioriza qué neuronas son las que más energía necesitan y cuales deben quedar en un segundo plano, de modo que aquellas conexiones neuronales que son usadas en menor frecuencia progresivamente van recibiendo menos energía hasta que llega un día en el que estas neuronas pierden su conexión con las otras, de forma que se pierde la información que tenían almacenadas.

¿Nunca olvidáis las cosas?  ¿Cuántas veces habéis estudiado para un examen en el que os sabíais perfectamente todo el temario y al cabo de dos días no os acordabais ni de la mitad? Ahora mismo, mientras lees este post… ¿cuántas cosas llegas a recordar de lo que comiste ayer? ¿No te ha pasado nunca que después de estar unos meses o años sin practicar un deporte, de repente te has vuelto un autentico patoso cuando antes se te daba bien? Todo esto nos ocurre precisamente porque el cuerpo economiza las neuronas que necesitamos y “elimina” aquellas que ya no usamos.

A nuestro cerebro le pasa lo mismo que a Vin Diesel: si dejamos de entrenarlo, pierde fuerza y se vuelve blando

Al igual que un musculo que cuando más entrenas, más fuerte se vuelve, el cerebro mejora a medida que lo hacemos practicar pero, al mismo tiempo, si lo dejas de entrenar y no lo usas pierde tonicidad y vigor… al cerebro le pasa exactamente lo mismo; cuanto más lo usamos, mejor conexión interneuronal tenemos y, por lo tanto, menor es su eliminación de neuronas inútiles. Pero esto no implica un mayor uso en %, ya independientemente de si lo haces bien o mal, estas utilizando constantemente el 100% de su capacidad.

Con el tiempo, dejamos de recordar determinados conocimientos o perdemos destrezas y habilidades que antes ya teníamos por el simple hecho de haber dejado de hacer dichas actividades, ya que el cuerpo economiza y solamente invierte recursos energéticos en aquello que realmente le ayuda a adaptarse a su entorno. Es imposible que no estemos usando el 100% de nuestra mente, ya que nuestro cuerpo eliminaría, por desuso, aquellas partes que no estuviésemos usando.

En resumen: siempre usamos el 100% de nuestra mente. Independientemente de nuestros conocimientos, de si somos más listos que otros, de si se hace un uso consciente o no… nuestro cuerpo siempre está a tope, dándolo todo para garantizar nuestra buena adaptación y supervivencia al  entorno.

Y vosotros, queridos lectores, os podríais estar preguntado ¿pero si todo el mundo usa siempre el 100% de su inteligencia, porque hay tantas diferencias de intelecto entre unas y otras personas? ¡Ah! Esto ya es material para otro post (si estáis interesados, comentadlo en la caja de comentarios), pero ya os avanzo que tiene relación con la epigenética.

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